Crear hábitos alimenticios saludables es fundamental para lograr un bienestar general, especialmente si deseas sentirte lo mejor posible en tu vida diaria.

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Motivos por los que la terapia nos va bien. Desde hace unos años, el tema de la salud mental ha estado dejando de ser TAN tabú (todavía falta un poco), y cada vez más somos las personas que hablamos públicamente sobre ir a terapia.

Básicamente, podemos acudir a terapia cuando presentamos un problema que supera nuestros mecanismos para encontrar alguna “solución” o alivio, y que termina afectando nuestro estilo de vida de una u otra forma.

En ocasiones no es sencillo detectar que podríamos aprovechar sesiones terapéuticas, y no tenemos que tener un problema único y definido como tal, pero si la sensación de que “algo no anda bien” es muy constante, podría ser un indicativo de que te puede ir genial hablando con un experto. No necesitas transitar el insomnio, la ansiedad, la incertidumbre, la soledad, la confusión, la tristeza, la angustia, etc., sola o solo.

Pueden haber infinidades de razones por las que podemos sacarle partido a ir a terapia. Algunas que a nosotras nos gustan son estas:
1- Tu estado de ánimo cambia mucho. Si ves que estás viendo las cosas de forma muy negativa o pesimista, un terapeuta puede ayudarte a llegar a la raíz del problema. Al ir a terapia tenemos la oportunidad de abrirnos a nuestros pensamientos, sentimientos y circunstancias en un ambiente confidencial, y objetivo.
2. Estás atravesando un gran cambio. Puede ser una nueva carrera, una nueva casa, múdate de país, etc. Los cambios son un desafío y es normal necesitar ayuda para digerirlo.

3. Estás teniendo pensamientos peligrosos para ti. El suicidio y las autolesiones son prevenibles con un tratamiento por un profesional. Si está pensando en hacerte daño buscar ayuda de inmediato es importante. No tienes por qué transitar tu sufrimiento sola o solo.

4. No disfrutas las cosas que te gustaban tanto como antes. La pérdida de motivación puede ser una señal de que algo está pasando. Si normalmente eres animada/o, y de repente te alejas de tu club de deporte, de tu salida con amigas semanal, o de tus clases de cerámica, porque ya no te dan alegría, podrías estar experimentando algo más profundo.

5. Te sientes aislada/o. Muchas personas que se enfrentan a problemas de salud mental se sienten raras al lidiar con la experiencia solas/os. La terapia de grupo podría ayudar con esto. Cuando nos sentimos comprendidos, nos sentimos aliviados.

6. Tus relaciones se sienten raras. Incluyendo tu relación con la alimentación, y contigo misma/o. Las relaciones, no importa de qué estemos hablando, son trabajo duro.

Si sientes que tu relación con los alimentos está generando culpa, vergüenza, te aísla de tus seres queridos, o te genera mucho agobio porque no dejas de pensar en ella, puede que necesites la guía de alguien profesional,

Lo mismo con tu propio cuerpo o imagen corporal. Si te hablas muy duro, si eres tu peor crítica, si no soportas verte en el espejo, si te ves siempre “mal” o como que debes perder peso sin importar qué, la terapia es un lugar ideal para trabajar tu propia percepción, y tu valor.

Además, cualquier otra reacción que esté generando sufrimiento, ya sea de pareja, laboral, o familiar, también puede ser trabajada, y puedes aprender muchas herramientas para ello.

7. Tus patrones de sueño están irregulares. Un síntoma clave de la depresión, o de que algo está pasando, es la interrupción del sueño (demasiado o muy poco). Si ves que tus patrones de sueño están cambiando, y no entiendes bien por qué, puede ser hora de hablarlo, para poder conseguir la raíz del problema.

Entonces, ¿solo las personas con depresión o que pueden tener alguna patología van a terapia? No, irá a terapia significa acudir a un ambiente de seguridad y confianza donde alguien experto puede conducirnos por el camino que nos permita vivir con menos sufrimiento.

Así como entrenamos nuestros músculos en el gimnasio, o vamos al dentista cuando nos duele una muela, ir a terapia es entrenar la mente, conocernos mejor, y buscar ayuda admitiendo que no sabemos todo, y dejarnos ayudar en momentos de crisis.

En DFR sabemos esto, y por eso no dudamos en incluir la terapia dentro de nuestros tratamientos. Una mente y un cuerpo sano van de la mano.